De 87 kg a 50 kg

De 87 kg a 50 kg

De 87 kg a 50 kg: Mi historia real con SOP, resistencia a la insulina y por qué nunca es solo “falta de voluntad”

Hola, soy Esbeidy, dueña de BRAVA y quiero contarte mi historia.

Durante años viví con dolores que no me dejaban tranquila. Todas las noches me despertaba con dolor fuerte de espalda, cadera, muñecas, codos, rodillas y columna. Me sentía adormecida, como si tuviera reumas. Me miraba al espejo y no solo me veía gorda… me sentía vieja, cansada y mal físicamente.

Mi peso máximo fue 87 kilos en 2022. Creé el Protocolo E, bajé hasta cerca de 70 kg, pero siempre rebotaba entre 70 y 76 kg. Comía muy saludable, pero tenía un apetito brutal que no se calmaba. Mi cuerpo parecía no cooperar. Después supe que tenía resistencia a la insulina y ovario poliquístico (SOP), algo que nadie había atendido bien antes.

El punto de quiebre llegó en 2025. En mayo fui con mi bariatra, la doctora que realmente busca la raíz. Descubrí que mi ginecólogo anterior me había mentido: sí tenía ovarios y tenía SOP. Intenté una sola dosis de Wegovy y reaccioné muy mal (respuesta vasovagal fuerte). Me sentí desvanecer, como si me fuera a morir. Fue tan horrible que no quise volver a intentarlo, mi cuerpo reaccionó tan mal que decidí algo muy claro:

no iba a seguir por ese camino.

En agosto de ese mismo año, ya más tranquila después de la mudanza al loft para nuestros lives, me vi en un video de TikTok. Me vi gorda, vieja y agotada. Justo esos días una creadora de contenido y su grupo se burlaron de mí: “¿cómo vende productos si está bien gorda?”. Eso dolió, pero me hizo reaccionar: no podía seguir así.

Regresé con mi doctora. Hicimos estudios completos y también supimos que mi esposo tenía prediabetes. Ella entendió que yo quería un camino lo más natural posible. Me propuso: “Vamos a atacarlo desde todas las aristas. Integra inositol, sigue con glicinato y agrega berberina. Si no basta, veremos medicamento, pero empecemos así”.

Esos suplementos fueron clave porque ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina y a equilibrar el metabolismo alterado por el SOP.

Empecé en agosto de 2025 con 76 kilos.

Hoy, 1 de abril de 2026, peso 50 kilos.

Lo más importante no es el número, sino cómo me siento:

  Sin inflamación

  Sin dolores en huesos ni columna

  Con energía real

  Sin ese apetito insaciable

  Con sangrados más normales y menos dolorosos

  Sin picos horribles de glucosa

Ahora me encanta mirarme al espejo. Me gusta vestirme, arreglarme y hasta me hice un cambio de look reciente que me hace sentir increíble. Soy otra persona.

No fue mágico. Fue encontrar la raíz, tener una doctora que me escuchó de verdad, usar suplementos que ya conocía de Brava de forma más completa, y no rendirme aunque hubo muchos días en los que quise tirar todo. Días en los que el hambre ganaba aunque comiera saludable. Días en los que el dolor y el cansancio me hacían dudar.

Y aquí viene algo muy humano: antes me burlaban por mi sobrepeso y me diagnosticaron obesidad grado I. Hoy, con 50 kilos, también recibo burlas. Me dicen que estoy “demasiado delgada”, que seguro me inyecté algo o que “ya no soy yo”. Parece que nunca es suficiente para algunos.

Pero yo sé la verdad. Sé el esfuerzo, las lágrimas, las noches de dolor y las veces que quise rendirme. Sé que no fue fácil y que tampoco es perfecto.

Si estás leyendo esto y te sientes como yo me sentía antes —con dolores constantes, hambre que no se va, resistencia a la insulina, SOP, médicos que solo te mandan dieta sin buscar más, o con burlas venga de donde vengan—, quiero que sepas algo importante:

No siempre es falta de voluntad. A veces tu cuerpo está pidiendo ayuda real. Mereces que te escuchen, que te hagan los estudios completos y que atiendan la raíz, no solo el síntoma.

Yo tardé años en encontrar a la persona correcta. Si estás en ese lugar oscuro, no te rindas. Busca ayuda profesional que te vea completa. Sé paciente contigo misma. El camino no es lineal, pero vale muchísimo la pena.

Hoy me siento ligera, con energía y, sobre todo, en paz conmigo misma. Ya no me veo vieja en el espejo. Me veo como la Esbeidy que siempre quise ser.

Si mi historia te tocó, me encantaría leer la tuya en los comentarios. No estás sola.

Con cariño,

Esbeidy


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